Romilandia (parte 2)

 

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—¿De qué otras cosas de la vida disfrutás hoy?

—De estar más tiempo con mi familia y amigos. Son momentos que no vivía. Antes me iba en diciembre, volvía en junio y mis hermanos estaban más grandes. Hoy los puedo ver crecer, los veo cuando van y vuelven del colegio. Disfruto más eso que otra cosa.

—Si volvieras a nacer, ¿qué cambiarías?

—La vida me dio más de lo que pensaba. Soy feliz de ser Riquelme y de tener esta misma vida, con esta profesión que me hace tan feliz. Con las cosas buenas y también con las no tan buenas. Estoy orgulloso de cómo me criaron mis padres. Y de verdad que si vuelvo a nacer me gustaría ser Riquelme de nuevo…


En el Boca que ganó todo, una formación habitual era con Cagna, Serna, Basualdo, vos y, más adelante, Guillermo o el Chelo Delgado y Palermo. ¿Aquel medio campo tenía características distintas al actual?

—Fijate que cuando teníamos a Fernando Navas era bastante parecido a Neri. Lo que es verdad, y siempre lo voy a resaltar, es que en ese equipo yo pensaba que jugaba con ventaja. Por Serna, que toda su vida había jugado de diez y después lo pusieron de cinco, y nunca erraba un pase. Por Basualdo, para mí el último ocho del fútbol argentino, porque en 20 años nunca salió uno igual a él. Y la gente a veces lo puteaba… Jugaba con ventaja, se me hacía muy fácil. Pero todos sabían cómo jugaba aquel equipo, a quién tenían que marcar, quién defendía, quién hacía los goles, y ganaba igual. Estuvo 40 partidos sin perder. Entonces, si los jugadores están bien, no hay táctica que valga.

—¿Entonces por qué se le da tanta importancia al técnico? En este campeonato el gran protagonista es Ramón Díaz.

—Ramón Díaz está demostrando que es un gran técnico. Ha hecho muy bien las cosas en River y en San Lorenzo lo está haciendo cada vez mejor. El técnico que tenemos nosotros ha hecho las cosas muy bien durante muchos años en Vélez, ahora lo está haciendo muy bien acá. Bianchi demostró ser el mejor de todos durante mucho tiempo. Algo tienen, es la verdad. Pero ellos están para darnos una mano durante la semana, de lunes a sábado nos dan todos los conceptos del contrario, pero el domingo nosotros tenemos que hacer las cosas bien. Si los jugadores hacen mal las cosas, él no puede hacer nada.

—¿Cómo ves a Russo?

—Hoy tengo la suerte de haber conocido a un hombre que tiene sus cosas claras, que confía mucho en él, en su cuerpo técnico y que demuestra mucha tranquilidad. Creo que eso para un equipo es importante y ojalá que podamos terminar todos felices a mitad de año. El está ilusionado, sabe que tiene una oportunidad grande de dirigir a un club como éste y está ilusionado con que todo salga bien. Y nosotros estamos como él, así que esperemos quedarnos todos y terminar de la mejor manera, eso queremos.

Una pausa. ¿Qué pasará con Riquelme después de junio, cuando venza el préstamo? El dijo que tiene que volver al Villarreal y no irá a otro club europeo, pero no quiere adelantarse a los hechos. ¿O Boca hará lo posible para que siga? Un dato: el 10 puso en venta su casa en España, comprada seis meses atrás.

—El domingo, en el golazo que hizo Boselli, fuiste a abrazar a Pablo Ledesma, ¿por qué?

—Porque toda la jugada fue buena. El recuperó una pelota en la mitad de la cancha, la sacó para Ibarra, el Negro se la puso en la cabeza a Martín, que se la bajó a Ledesma, que tiró el centro y que Mauro definió bien. Yo siempre digo que cuando uno tira el centro, como Pablo, para acordarnos del pase necesitamos que el goleador la meta. Si Martín no mete los goles, los pases nuestros no sirven de nada. Si Martín no hubiese hecho 500 goles, nadie se acordaría de los pases que le dieron Guillermo, Delgado o todos. Entonces, nosotros necesitamos que Martín siga de la misma manera.

—Y hoy, en este regreso al país, ¿cómo te trata la gente de Boca?

—La gente de Boca es muy especial. ¿Si ahora está más ansiosa? Lo que pasa es que es diferente a todas. Y lo que se vive en la cancha de Boca no se vive en ningún lado. A veces se hace difícil explicarlo. Estás en la cancha, los hinchas se ponen a cantar y la cancha se mueve. Y no es una mentira. Es así. Allá en Europa el público va a ver un partido como si fuera al cine o al teatro: se sienta, mira, se levanta y se va. Acá vos jugás el partido y no te querés ir nunca más. Querés que dure diez horas. Los hinchas empiezan a cantar y son momentos increíbles. Canta la gente de Boca, cantan los del otro equipo… Durante varios años extrañé mucho todo eso.

—Contra Toluca, ¿fue el mejor partido?

—Boca viene haciendo las cosas bien. Yo creo que el equipo, contra Estudiantes, hizo un gran partido, ganó claramente. Y ganarle claramente al último campeón no es fácil. Contra Toluca se manejó la pelota mucho, pero creo que también la expulsión de un contrario, cuando íbamos 2 a 0, hizo que todo fuera más favorable. Contra Estudiantes, donde se enfrentó a un equipo con los mismos jugadores del año pasado y que tiene un partido por semana porque no juega Copa Libertadores, haber ganado como se le ganó fue muy importante.

—El otro día estuviste demasiado tranquilo en el festejo del gol…

—Es que fue más gol de Palermo que mío. Yo tuve que poner el pie nada más. Ojalá que todo siga igual para ayudar a Martín a que sea el goleador. El está ilusionado y cada vez mejor.

Sos de engancharte mirando fútbol por televisión?

—Yo miro mucho fútbol. Sea el partido que sea, yo lo miro. Obviamente que si se trata de alguna copa europea o alguna selección importante le presto más atención.

—¿A Brasil lo pudiste ver últimamente?

—A Brasil lo veo cada vez que juega, siento la obligación de mirar a Brasil en todos los partidos. Me gusta mucho cómo juegan.

—¿Tu liga preferida?

—Todas me gustan. A la hora de mirar fútbol todas son atractivas. En todas hay buenos jugadores… acá, en Inglaterra, en España, en Italia. Seguramente que en Europa están los más grandes del mundo. Y cuando juegan por la Champions está muy bueno porque juegan entre ellos. A esos partidos uno los mira con mayor interés.

—¿Y clubes?

—Hoy en día, por más que no esté en un nivel tan alto como el año pasado, me gusta el Barcelona. Es el que más intenta jugar. Entra siempre dispuesto a hacer un fútbol lindo, arriesga mucho. Y eso es muy difícil de verlo en el fútbol actual.

—¿En dónde ves fútbol?

—En donde esté. En la concentración es habitual que estemos viendo partidos. Y cuando estoy en mi casa trato de disfrutar al máximo y si hay partido lo miro.

—¿Quién se engancha mirando con vos?

—En casa estoy siempre con amigos. En la concentración me junto con Hugo, con quien comparto habitación, con Clemente, con Martín. Cuando bajamos a comer, la tele siempre te muestra un partido.

—De los nuevos, ¿qué jugador puede encajar en el fútbol europeo?

—El buen jugador de fútbol puede jugar bien en cualquier lado. Argentina tiene la suerte de vender mucho y a los tres meses vuelve a tener jugadores buenos. Boca acaba de vender a Gago hace unos pocos meses y Banega parece que jugara en Primera hace muchos años. Ledesma también lo hace muy bien. Y pasa en los otros equipos. Montenegro juega bien acá y haría lo mismo en Europa. Verón ya lo demostró. El buen futbolista se va a destacar acá o en Europa tranquilamente.

—¿Hay diferencia en jugar con enganche o con doble cinco, con uno de estos adelantados?

—A mí no me gusta andar hablando de un enganche o de un montón de cosas. Ultimamente también se dice que se juega con cuatro atrás, dos volantes defensivos, tres más adelantados y un punta. No sé cómo le llaman, porque al final es mentira porque son cuatro defensores, cinco volantes y un solo delantero. Después cada uno dice: “Yo jugué de tal manera”. Que el técnico juegue de la manera que quiera, porque lo importante es que el equipo juegue bien. Tanto el técnico como los jugadores se tienen que adaptar al plantel. Por más que uno tenga una idea determinada, si no tiene los jugadores adecuados no la puede llevar a cabo. El DT siempre depende de los futbolistas, que tenemos la suerte de depender de nosotros mismos.

—Muchos dicen que el 10 ya no existe.

—A mí no me molesta nada. Trato de ayudar al equipo y después cada uno ve el fútbol como quiere. En este país nos vamos a dormir y nos levantamos hablando de fútbol. En otros países eso no pasa. Nos creemos que todos somos técnicos, todos queremos opinar. Pero en el fútbol está todo inventado. A veces queremos hablar un poco más para que la gente nos crea, pero en el fútbol está todo inventado.

 Diario Olé, 31/3/07

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Una respuesta to “Romilandia (parte 2)”

  1. luzu Says:

    MUY BUENO TU BLOG, LA NOTA A ROMAN NO LA HABIA LEIDO. ESPERO QUE MAÑANA LA ROMPA Y PASEMOS. ABRAZO

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